Régimen Simple de Tributación (RST): ¿le conviene a tu empresa?
El RST es un modelo opcional creado para simplificar el cumplimiento tributario de pequeñas y medianas empresas, integrando en un solo pago el impuesto de renta, el ICA consolidado (en los municipios que lo adoptaron) y, en algunos casos, el IVA.
¿Quiénes pueden acogerse?
- Personas naturales o jurídicas con ingresos brutos anuales inferiores a 100.000 UVT
- Que no desarrollen actividades expresamente excluidas por la ley
- Que se inscriban dentro de los plazos que fija la DIAN, normalmente a inicios de año
Ventajas principales:
- Una sola declaración anual con anticipos bimestrales, en lugar de múltiples declaraciones
- Tarifas consolidadas según el grupo de actividad económica
- Reducción de la carga administrativa y de trámites ante la DIAN
- En muchos casos, menor tarifa efectiva que el régimen ordinario
¿Cuándo NO conviene?
- Si tu empresa tiene costos y gastos altos que en el régimen ordinario podrías deducir con mayor detalle
- Si dependes de clientes que exigen retenciones tradicionales para sus propios beneficios tributarios
- Si tu actividad está en la lista de exclusiones (por ejemplo, actividades financieras o de gestión de activos)
Cómo decidir:
La elección entre régimen ordinario y RST depende de una comparación numérica real entre ambos escenarios, no de una regla general. Antes de inscribirte, o de salir del régimen, es clave simular el impacto en tu caso concreto.
En Abacus evaluamos tu situación específica y te decimos, con cifras, si el RST te conviene o no.